Dos fantasías memorables
H. Bustos Domecq.
Buenos Aires : Oportet & Haereses, 1946.
34 págs. ; 22,5 cm.
H. Bustos Domecq es un seudónimo conjunto de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Se le atribuye a Borges haber dicho: «Cuando escribimos juntos, cuando colaboramos, nos llamamos H. Bustos Domecq: Bustos era un bisabuelo mío y Domecq un bisabuelo de Bioy. A la larga, (Bustos Domecq) nos manejó con vara de hierro, y para nuestra diversión, y después para nuestra consternación, llegó a ser muy diferente a nosotros, con sus propios caprichos, sus propios chistes, su propia y muy elaborada manera de escribir».
Resumen: Incluye dos cuentos breves, "El testigo" y "El signo", en los que sus personajes narran sus experiencias como participantes de hechos fantásticos. En el primero, una niña llamada Flora tiene una visión que la llena de miedo y la lleva a un desenlace fatal. La trama explora la fragilidad de la percepción y la dificultad de discernir la realidad de la ilusión. El protagonista, testigo de ese evento perturbador, busca comprender la verdad detrás de lo sucedido, se cuestiona lo que ha visto y enfrenta la posibilidad de haber sido manipulado. Subyace en la tensión del relato la indagación sobre la naturaleza subjetiva de la verdad. En "El signo", dos personajes, Larramendi y el ex presidiario Wenceslao, pornógrafo y estafador, viajan en tren y presencian un extraño fenómeno gastronómico en el cielo, que se llena de manjares y es signo de un hecho funesto.